No es un curso grabado
No hay una plataforma con doscientos vídeos que nadie termina. No hay módulos, no hay lecciones y no hay certificado. Hay una persona trabajando contigo sobre tu caso, que es lo que de verdad cambia algo.
Tres meses de seguimiento uno a uno para montar una agencia de servicios de verdad: qué vender, a quién, a qué precio y cómo entregarlo sin morir en el intento. Lo lleva directamente el fundador, cliente por cliente. Por eso hay pocas plazas.
499 € en un solo pago · 3 meses · En remoto · Conversación previa obligatoria
Porque el sector está lleno de esto y hay que quitarlo de en medio antes de contar nada. Si buscas alguna de estas cuatro cosas, esta página no es para ti.
No hay una plataforma con doscientos vídeos que nadie termina. No hay módulos, no hay lecciones y no hay certificado. Hay una persona trabajando contigo sobre tu caso, que es lo que de verdad cambia algo.
Ni un grupo de mil personas donde preguntas algo y te contesta otro que empezó la semana pasada. Aquí quien responde es quien ya ha montado esto y vive de ello.
499 € es el precio entero. No existe un programa avanzado que te van a ofrecer al final, ni una mentoría premium, ni un másterclass aparte. Lo que pagas es lo que hay, y se acaba a los tres meses.
Nadie serio puede garantizarte lo que vas a facturar con un negocio que vas a llevar tú. Quien te enseñe una captura de ingresos y te prometa replicarla te está vendiendo una lotería, no un método.
Tres meses de acceso directo a alguien que está montando exactamente lo que tú quieres montar, ahora mismo y con clientes reales delante.
En videollamada, sobre tu negocio y tus números. No sobre un caso genérico ni sobre el negocio de otro. Se revisa lo que has hecho desde la última vez y se decide lo siguiente.
Cómo se busca al primer cliente, qué se le dice, qué precio se pone y por qué, qué herramientas usamos de verdad, qué automatizamos y qué no, y en qué nos hemos equivocado. Sin guardarnos la parte buena para un programa de pago.
Tu propuesta, tu precio, tu web, tu primer correo a un cliente. Enviado, comentado y corregido. La diferencia entre saber algo y hacerlo bien está casi siempre en que alguien te lo corrija.
Qué tienes que tener listo la semana que viene, y la siguiente. Un plan que no se cumple no sirve, así que se ajusta a las horas que puedas dedicarle de verdad, no a las que te gustaría.
Si te atascas un martes no esperas a la siguiente llamada. Se contesta en el día, porque las decisiones de un negocio pequeño no aguantan una semana paradas.
Si tu idea no se sostiene, se dice el primer día. Si tu precio es ridículo, se dice. Es lo que separa a alguien que trabaja contigo de alguien que te está cobrando por darte la razón.
El orden importa. Casi todo el mundo empieza por el final —la marca, la web, el logotipo— y por eso casi todo el mundo se queda ahí.
Elegir un servicio concreto y un tipo de cliente concreto. Ponerle precio. Escribir cómo se cuenta. Al final del mes tienes algo que se puede vender y una lista de personas a las que ofrecérselo. Nada de logotipos todavía.
Salir a buscarlo. Escribir, llamar, quedar. Revisamos juntos cada propuesta y cada conversación que tengas. Aquí es donde la mayoría abandona, y es exactamente donde sirve tener a alguien encima.
Cumplir lo prometido sin quemarte, cobrar, y convertir eso en un proceso que puedas repetir con el segundo y el tercero. Un cliente es suerte; el tercero ya es un negocio.
No es una pose de exclusividad: es que el tiempo del que se atiende es limitado y cada plaza que ocupa alguien que no va a hacer el trabajo se la quita a alguien que sí. Por eso hay conversación previa, y por eso hay noes.
Puedes dedicarle horas de verdad cada semana. Estás dispuesto a hacer cosas incómodas, como escribir a desconocidos y poner un precio en voz alta. Quieres vender algo que resuelva un problema real. Y aguantas que te digan que lo que has hecho no vale.
Buscas ingresos pasivos o algo que funcione solo. Quieres que otro monte el negocio por ti. Esperas resultados sin clientes a los que atender. O vienes buscando una fórmula secreta: no la hay, y quien te la venda te está mintiendo.
Si al leer esto has pensado «esto es demasiado trabajo», enhorabuena: te acabas de ahorrar 499 € y tres meses. Va en serio, y no hay ninguna ironía en la frase.
Sabemos lo que cuesta esto ahí fuera: programas de 3.000 € donde te atiende un comercial, y la persona de la foto no aparece jamás. Aquí el precio es bajo por una razón sencilla y que conviene decir en voz alta: esto no es nuestro negocio principal.
Nuestro negocio es la agencia. Vivimos de nuestros clientes, no de enseñar a otros a conseguir clientes — y esa diferencia lo cambia todo. Quien vive de vender formación necesita llenar plazas todos los meses; nosotros no. Podemos permitirnos aceptar a pocos, cobrar poco y decir que no.
También significa que esto puede dejar de ofrecerse en cualquier momento, sin aviso, si la agencia nos ocupa entero. No es escasez de marketing: es que una plaza es una plaza de verdad en la agenda de una persona.
Esto no es un botón de pago: es una solicitud. Lees, escribes, y si encajas te escribimos para hablar. Si no encajas, también te contestamos y te decimos por qué.
Cuanto más concreto seas en el último campo, más rápido te contestamos. Las solicitudes de dos líneas suelen ser las primeras que se descartan.
No. No hay vídeos grabados, ni una plataforma con lecciones, ni una comunidad de mil personas donde nadie te contesta. Es una persona trabajando contigo durante tres meses sobre tu caso concreto.
Un pago único de 499 € por los tres meses completos. No hay cuotas mensuales, ni módulos que se desbloquean pagando más, ni un programa avanzado que te van a vender al final. El precio que ves es el precio entero.
Porque no es un negocio de volumen ni pretende serlo. Se aceptan pocas personas a la vez precisamente para poder atenderlas de verdad. Si esto fuese el negocio principal, costaría tres veces más y te atendería un comercial.
No. Hay una conversación previa y de ahí salen bastantes noes. Si buscas ingresos pasivos, si no piensas dedicarle horas o si vienes a que alguien lo haga por ti, esto no te va a servir y te lo diremos antes de cobrarte.
No, y desconfía de quien lo haga. Nadie puede garantizar los resultados de un negocio que va a llevar otra persona. Lo que sí se garantiza es el acceso: tres meses de trabajo directo con quien ya lo ha hecho.
Se habla. Si el problema es que no encajaba y se detectó tarde, se devuelve la parte no consumida. Si el problema es que no estás haciendo el trabajo, eso no lo arregla una devolución.
No. Buena parte de lo que se monta hoy en una agencia no requiere escribir código. Sí hace falta perder el miedo a las herramientas y estar dispuesto a trastear.
En remoto, por videollamada. Si estás en la Región de Murcia y prefieres alguna sesión en persona, se puede hablar.
El segundo mejor es hoy. Y para empezar no hace falta tenerlo todo claro: hace falta empezar y que alguien te corrija por el camino.
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