¿Qué diferencia hay entre una IA local y una IA en la nube?
Una IA local ejecuta el modelo en el ordenador de la empresa: los datos no salen del equipo, funciona sin conexión y no hay coste por consulta, pero la velocidad depende del hardware que se tenga. Una IA en la nube ejecuta el modelo en servidores del proveedor: es más rápida y potente, pero la información viaja fuera, se paga por uso y deja de funcionar si cae internet.
¿Es más lenta una IA local?
Suele serlo. En un ordenador de oficina corriente, un modelo local de tamaño medio tarda entre 3 y 17 segundos en responder, frente a 1 o 2 segundos de un servicio en la nube. La diferencia se nota en una conversación larga, pero no tanto en el uso real de un programa de gestión, donde se le pide una acción concreta y se sigue trabajando.
¿Qué ordenador hace falta para una IA local?
Para un modelo de unos 8.000 millones de parámetros, que es lo razonable en gestión empresarial: Windows 10 u 11 de 64 bits y 8 GB de memoria como mínimo. Con 16 GB va notablemente mejor. No hace falta tarjeta gráfica dedicada, aunque si la hay, acelera bastante.
¿Cuándo conviene una IA local en vez de una en la nube?
Cuando se manejan datos que no deberían salir de la empresa (información de salud, datos fiscales de terceros, precios y márgenes), cuando la conexión no es fiable, o cuando el coste por consulta se dispararía con el uso diario. Si lo que se necesita es la máxima capacidad de razonamiento y los datos no son sensibles, la nube sigue siendo mejor opción.
¿Una IA local cumple mejor el RGPD?
Simplifica bastante el cumplimiento, porque no hay transferencia de datos a un tercero ni, en muchos casos, fuera del Espacio Económico Europeo. Pero no exime de nada: la empresa sigue siendo responsable del tratamiento y necesita su registro de actividades, sus bases jurídicas y sus consentimientos igual que antes.