Inicio
El estado del negocio nada más abrir, con los avisos de lo que necesita una decisión hoy, ordenados por urgencia.
Clientes, agenda, inventario, presupuestos, personal, posventa y caja, comunicados entre sí. Con una inteligencia artificial que trabaja con tus datos reales, se ejecuta en tu ordenador y nunca cambia nada sin tu permiso.
Windows 10 u 11 · 8 GB de memoria · Sin servidores que contratar
Carnage no te obliga a cambiar cómo trabajas para encajar en un programa. Se instala encima de lo que ya haces, aprende tu vocabulario y tus datos, y a partir de ahí el negocio funciona igual pero rinde más.
Todo viene activado. Cada negocio apaga lo que no usa, así que nadie paga por pantallas que le sobran ni se pierde entre menús que no le sirven.
El estado del negocio nada más abrir, con los avisos de lo que necesita una decisión hoy, ordenados por urgencia.
Una ficha por cliente con toda su historia: consultas, citas, incidencias, presupuestos y lo que ha facturado. Se crean solas y no se duplican.
Vistas de día, semana y mes. Avisa de solapes y no deja dos citas en el mismo sitio a la misma hora.
Existencias, mínimos, entradas y salidas con historial de quién movió qué. Avisa cuando algo se está acabando.
Documentos en PDF con tus datos y tu logo, IVA calculado y numeración propia. Al aceptar un presupuesto, el material sale del almacén solo.
Turnos, vacaciones y fichaje de entrada y salida. Avisa si pones a trabajar a alguien que está de vacaciones.
Incidencias y garantías con plazo de respuesta según la prioridad. Avisa de las que se están pasando de plazo.
Lo que entra, lo que sale y el resultado del mes. Y en qué se está yendo el dinero, de mayor a menor.
Cualquier periodo comparado con el anterior: quién trae el dinero, cuántos presupuestos se ganan, horas trabajadas.
No hay menús que aprender. Le hablas como le hablarías a alguien de tu equipo, y encuentra el dato, hace el cambio y te lo enseña antes de guardar nada.
"Tengo 14 neumáticos Michelin X. ¿Cuántos he vendido este mes?"
"Pon el ticket de la lavadora de Pedro Sanz en proceso."
"¿Qué tickets de posventa llevan más de tres días abiertos?"
Contesta con el dato real de tu negocio, sacado de tus propios datos — no con una respuesta genérica de internet.
Todo lo que crea, cambia o borra se enseña antes y espera tu confirmación. Le puedes pedir diez cosas seguidas y decir que no a la mitad — nada se guarda sin que lo apruebes tú.
Estas son pantallas del programa funcionando, con los datos de un taller de ejemplo. No son montajes: es lo que se instala.
Con las manos ocupadas delante del almacén, dices «han salido dos cajas de Estrella Levante y han entrado cinco de Coca-Cola» y el programa entiende los dos movimientos, te los enseña y los aplica cuando confirmas.
La transcripción también ocurre en tu ordenador: la voz no se manda a ningún sitio y el audio se borra en cuanto se ha entendido.
El mismo programa cambia de vocabulario y de campos según el oficio. Le describes el negocio en una frase y propone cómo debe adaptarse.
Las incidencias son averías. Guardas matrícula, marca, kilómetros y próxima ITV en la ficha del cliente.
Las citas son consultas. Guardas número de historia, alergias y gabinete asignado.
Las citas son reservas. Guardas habitación, número de personas y régimen.
Control de existencias con mínimos, entradas y salidas por voz, y proveedores por producto.
Los clientes son expedientes. Guardas número de expediente, régimen fiscal y trimestre en curso.
Peluquerías, fisios, fotógrafos, instaladores. Agenda, clientes y cobros sin pantallas que sobren.
No. El programa y su inteligencia artificial funcionan en el ordenador del negocio. Internet solo hace falta para sincronizar entre varios puestos o recibir actualizaciones.
Los que necesite el negocio, con roles y permisos distintos: quién ve los precios de coste, quién puede borrar, quién entra en los ajustes. La licencia se paga por puesto, no por persona: en un mismo ordenador puedes dar de alta a todo el personal que haga falta sin que cueste más. Y se paga por el puesto, no por cada instalación: si el equipo se estropea, se formatea o hay que cambiarlo, se reinstala sin coste.
Sí. Los puestos se comunican por la red local y, si no se ven entre ellos, a través de la nube. El número de equipos se acuerda en el contrato de licencia.
Los datos están en tu ordenador. Puedes exportarlos a Excel o descargar una copia de seguridad completa cuando quieras, sin pedir permiso a nadie. No hay secuestro de información.
Genera presupuestos, proformas y documentos de cobro personalizados, con numeración propia y firma digital que permite demostrar que no se han modificado. A día de hoy no es un sistema de facturación con certificación oficial, y así se indica en los propios documentos. Si necesitas facturación certificada, hablémoslo antes de contratar.
Una demostración corta, con tu negocio delante, sin compromiso y sin discursos.
Solicitar una demostración