Todo por escrito
Lo que se decide en una llamada se escribe y se comparte el mismo día. Si dentro de tres meses alguien pregunta por qué se hizo así, la respuesta está escrita, no en la memoria de nadie.
Trabajamos en remoto con empresas de cualquier punto del país. No es una versión rebajada de lo presencial: es un método distinto, con reuniones cortas, entregas frecuentes y todo por escrito para que nadie dependa de lo que se dijo en una llamada.
Desde Murcia · Reuniones por videollamada · Entregas cada dos semanas
El remoto falla casi siempre por lo mismo: reuniones eternas, decisiones que solo existen en la cabeza de alguien y meses sin ver nada funcionando. Así lo evitamos.
Lo que se decide en una llamada se escribe y se comparte el mismo día. Si dentro de tres meses alguien pregunta por qué se hizo así, la respuesta está escrita, no en la memoria de nadie.
Nada de desaparecer dos meses y volver con una sorpresa. Cada quince días hay algo que se puede abrir y probar, aunque sea pequeño. Si el rumbo está torcido, se ve pronto y cuesta poco corregirlo.
Media hora, con los puntos escritos antes. La reunión sirve para decidir, no para ponerse al día: para eso está lo escrito.
Sabes con quién hablas y le escribes directamente. Sin sistemas de tickets ni gestores de cuenta que reenvían tu mensaje a otro sitio.
Prácticamente todo. Lo decimos claro para que nadie contrate con una idea equivocada.
Se define el proceso, se monta y se prueba con vuestros datos reales. No hace falta estar delante para nada de esto.
Análisis, contenidos, técnica y seguimiento. Es probablemente lo que mejor funciona en remoto, porque todo el trabajo está en pantalla.
Con entregas frecuentes y acceso a lo que se va construyendo desde el primer día.
La instalación y la configuración se hacen a distancia. La formación al personal, por videollamada y con grabación, para que quien entre después la tenga.
Hay dos cosas en las que estar delante ayuda de verdad, y preferimos decirlo antes de que nos contrates que después.
La primera es entender un negocio muy físico desde cero: un taller, un almacén, una cocina. Se puede hacer en remoto con vídeo y paciencia, pero se tarda más y se pregunta más. La segunda es la formación a personal con poca soltura informática: por videollamada cuesta más que sentarse al lado. Lo resolvemos con sesiones más cortas, más seguidas y grabadas, pero no vamos a fingir que es idéntico.
Si tu empresa está en la Región de Murcia o en la Vega Baja de Alicante, esto no te afecta: vamos en persona.
Sí, en remoto y en toda España. La mayor parte del trabajo (análisis, desarrollo, automatización, posicionamiento) se hace igual a distancia. Solo la parte presencial y la formación cara a cara requieren desplazamiento, y eso se acuerda aparte.
Puntualmente sí, presupuestando el desplazamiento aparte. Para la mayoría de proyectos no hace falta, y preferimos no cobrarte viajes que no aportan nada.
Porque cada dos semanas hay algo que puedes abrir y probar, y porque lo decidido está escrito y accesible. Si pasan quince días y no has visto nada, algo va mal y lo vas a notar tú antes que nosotros.
Sí. Contrato firmado, factura con IVA y condiciones por escrito antes de empezar. También trabajamos por contrato mercantil cuando el cliente prefiere incorporarnos a su equipo durante un tiempo.
Empezamos siempre por algo pequeño y medible, precisamente para que esa pregunta se responda pronto y barata. Si a los dos meses no ha ahorrado horas ni traído clientes, se ve, se dice y se corrige el rumbo o se para.
Cuéntanos qué proceso os está comiendo las horas. Te decimos si la inteligencia artificial te sirve, cuánto costaría y por dónde empezaríamos.
Hablemos